Abogados destruyen “sueño americano” a migrantes en EU.

migrante-intPor Julio Manuel L. Guzmán.

Reynosa, Tamaulipas.- En costos de entre 200 y 300 dólares son vendidos migrantes que luchan en Estados Unidos por obtener su ciudadanía legal, y son sus propios abogados y defensores públicos los encargados entregarlos a las autoridades migratorias para su deportación, reveló el pastor Héctor Silva, director de la casa del migrante Senda de Vida.

El protector de migrantes y deportados, aseguró que el “sueño americano“, para personas que buscan un mejor nivel de vida en la unión americana, ya es solo es un espejismo y una muy fea pesadilla de la que no despiertan, por todo lo que tienen que pasar para llegar a Estados Unidos.

Aseguró que ya son varios casos de migrantes que son deportados de los Estados Unidos, por Reynosa, y afirman que fueron vendidos por los llamados “public defender”, que se supone los estaban ayudando para lograr su estadía legal en el vecino país.

Pero lo grave es que estas personas en Centroamérica, donde proliferan las pandillas de “Los Maras”, ya no pueden regresar a su país porque les cobran “renta” o como le llaman en México “cuotas” para poder vivir y trabajar con sueldos de hambre en sus propias comunidades.

Silva presentó uno de los casos en su albergue, se trata de Mauricio Arellano, originario de El Salvador, quien fue detenido por la policía de Miami, Florida cuando él realizaba su trabajo en un lote de autos usados.

Asegura que ya tenía más de 7 años viviendo y trabajando en Florida, se juntó con una mujer estadounidense con la que procreó una hija, y ya tenía meses tramitando con un abogado público su residencia americana.

Sin embargo ya detenido, y al momento de estar en juicio para su deportación el Juez le estaba diciendo todo lo que él había revelado a su defensor público.

“Allá en los Estados Unidos no le dan derecho a uno para poder pelear un caso, te dicen mentiras, porque te dice el public defender que te va a ayudar, pero este abogado solo es para sacarte la firma con engaños, solo te dicen fírmame esto para pelear el caso y esa misma firma que sale además la estampan en la boleta de deportación”, narró Arellano.

“No les importa si tú tienes hijos o hijas, a lo mejor tu estas tratando de quedarte en Estados Unidos, por tus hijas, por tus hijos, y ya no tanto por tu trabajo, porque también así como ganas lo pagas de renta, servicios y alimentos, pero no, ellos (public defender) te venden, ellos mismos te vienen a ver para decirte que ya sale tu vuelo para México, y no para tu país, y te sacan como un perro. Y son los propios policías los que te dicen que ese te vendió en 200 dólares”, narró Arellano mientras veía la orilla del río Bravo sentado en una jardinera del albergue Senda de Vida.

EMPIEZA LA VERDADERA PESADILLA

Asegura que es allí donde empieza la verdadera pesadilla, porque cuando llegó al aeropuerto, se le partió el alma en mil pedazos, por saber que atrás se quedan su mujer y su hija, es decir se queda su mundo, por culpa de un defensor al que le confió su vida.

Pero eso no es nada ya que Mauricio Arellano asegura que en el avión que traslada a los cientos de deportados los policías los humillan, los maltratan, los tratan como perros enfermos, no les permiten ni el baño.

“Te llevan todo el vuelo bien atado de los pies, de las manos, de todo, te quitan todo tu dinero, y te sueltan ya faltando 5 minutos para que el avión aterrice, todo eso es satisfacción para los agentes que en todo momento se burlan y te tratan como si fueras un delincuente, y no un ser humano que atrás deja a su familia desprotegida”.

RENTAS O CUOTAS DE LOS MARAS HACEN IMPOSIBLE VIVIR EN EL SALVADOR

Agregó que no piensa regresar a su país, que intentará regresar a Estados Unidos, pues en El Salvador, no se puede vivir porque no hay condiciones laborales, hay mucha pobreza, y Las Maras se han incrementado.

“Esos delincuentes creen que tú tienes dinero, te exigen la “renta” y si no lo haces te matan, o te corren de tu propia casa, de tu colonia, de tu comunidad”.

Agrega que ellos, que él tuvo que salir huyendo de su país por la pobreza, la falta de empleo, por la inseguridad, y las leyes que imponen Los Mara Salvatrucha, pero ahora regresar a los Estados Unidos ya no es por el “sueño americano”, sino por su familia.

“A veces no es que uno quiera regresar por gusto, lo hacemos por la familia, por los hijos, uno no lo hace por ir a buscar el sueño americano, ni el dinero de los gringos, es para proteger y ver crecer a tus hijos”, concluyó.

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