En Irak, ataque suicida y dos bombas dejan a 41 muertos y 100 peregrinos chiíes heridos.

El ataque más mortífero fue en el pueblo de al-Sadiya, 140 kilómetros (90 millas) al nordeste de Bagdad, donde un atacante suicida dejó un tendal de por lo menos 32 muertos y 75 heridos.
El ataque más mortífero fue en el pueblo de al-Sadiya, 140 kilómetros (90 millas) al nordeste de Bagdad, donde un atacante suicida dejó un tendal de por lo menos 32 muertos y 75 heridos.

Un ataque suicida y dos bombas contra peregrinos chiíes que celebran un sombrío ritual de flagelación en Irak dejaron por lo menos 41 muertos y más de 100 heridos, dijeron las autoridades.

El ritual, Ashura, es conmemorado todos los años durante un período de diez días que en el pasado se ha visto afectado por ataques masivos de al-Qaida y otros extremistas suníes que consideran herejes a los chiíes. Este año los ataques tienen lugar en medio de la intensificación de una campaña de violencia de insurgentes que tratan de impedir que el gobierno de mayoría chií mantenga la seguridad.
El ataque más mortífero fue en el pueblo de al-Sadiya, 140 kilómetros (90 millas) al nordeste de Bagdad, donde un atacante suicida dejó un tendal de por lo menos 32 muertos y 75 heridos, dijeron dos policías.
Los chiíes en Sadiya recreaban la batalla de Karbala del siglo VII. Ashura conmemora la muerte del nieto del profeta Mahoma, Iman Husein, en esa batalla.
Poco antes, dos bombas estallaron simultáneamente cerca de carpas que se habían emplazado para ofrecer alimentos y bebida a los peregrinos chiíes que pasaban por Hafriya, a 50 kilómetros (32 millas) al sur de la capital iraquí, dijo otro policía.
Los chiíes marchaban a pie al santuario de Husein en Karbala, a 90 kilómetros (55 millas) al sur de Bagdad, donde las autoridades dijeron que esperaban más de dos millones de peregrinos el jueves.
Ashura atrae a cientos de miles de chiíes a sus lugares sagrados en Irak. Las fuerzas de seguridad han impuesto estrictas medidas de seguridad en Karbala y alrededores, como también otras ciudades chiíes, además de Bagdad, y cerraron las áreas por donde pasaban o paraban a descansar los chiíes, en su mayoría vestidos de negro.
Algunos chiíes se flagelaban con cadenas y cuchillos manchando sus ropas de sangre.
El martes, tres bombas que estallaron en medio de chiíes que practicaban el ritual en la ciudad de Baqouba, antiguo bastión de al-Qaida, a 80 kilómetros (35 millas) al nordeste de Bagdad, dejaron ocho muertos -entre ellos dos niños- y 35 heridos.
La violencia se ha intensificado en Irak desde abril, cuando las fuerzas de seguridad reprimieron una protesta suní en el norte. El ritmo de las matanzas ha aumentado a niveles no vistos desde el 2008.
Más de 5.500 personas han muerto desde abril, según las Naciones Unidas. Los ataques del jueves elevan la cifra de muertos por la violencia en Irak a 176 en lo que va de noviembre, según un recuento de Associated Press.
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